viernes, 16 de febrero de 2018
El Secreto
El Secreto
Al atardecer Anja Rimac bajo a lo profundo del valle, y se adentró en el enorme bosque que cubría toda su ribera. Siguiendo el curso del torrente llego a la guarida del chaman guiado por sus visiones en el ensueño y su involuntaria castidad.
“Te he estado esperando hace mucho tiempo”- le dijo claramente el viejo Sucay, a pesar de tener una bola de coca en la boca – “ven toma asiento frente a mí y escucha”
Anja rimac lo hizo de inmediato y sin permiso fijo su mirada en los ojos del vidente, los cuales eran negros y sin embargo emitían una claridad velada a la visión del guerrero, fue cuando Sucay empezó a decirle:
“Hay un gran secreto que pertenece al pueblo del hombre, todos los hombres, hasta el más necio lo intuye, sin embargo nadie es capaz de recordarlo. Muchos trataron de hacerlo, pero solo lograron deformar el secreto y crear la religión. Tú vienes a mí porque crees que yo te lo contare, pero no puedo contártelo, ¡nadie puede! Este es un secreto incontable pues no está hecho de palabras y no se refugia en ninguna mente. Este secreto anida en tu corazón y en el corazón del pueblo del hombre, es por eso que yo no puedo transmitírtelo, lo único que puedo hacer es enseñarte a cultivar tu corazón y esperar que con el tiempo que el secreto brote, crezca y florezca dentro de ti. Luego si tú así lo deseas puedes llamarle Dios.
Ahora elige guerrero, volverás al pueblo del hombre a pelear sus desgastantes guerras y gozar sus efímeros placeres, o te quedaras en lo profundo de este valle y te adentraras en lo profundo de tu ser para enfrentar el infinito de tu ser”
Anja Rimac, vio el fuego del ocaso y sintió que su corazón se quebraba en mil pedazos.
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