martes, 10 de marzo de 2015

El Horror de No Ser

Jorge Luis Borges, en un maravilloso ensayo, nos cuenta mas o menos lo siguiente: el nos dice que al final del segundo libro del Quijote, Sancho y su enjuto amo logran hallar en la biblioteca del primero un viejo libro de presumible autoria arabe, en el cual se narran las aventuras de un flaco y chifaldo hidalgo junto a su rechoncho y simplon escudero, es decir el Quijote y Sancho leen sus propias historias en aquella "ficticia" novela. De la misma manera en el drama Hamlet, Shakespeare incluye una escena en donde el atormentado principe danes observa una obra de teatro en donde otro heredero al trono es injustamente acusado del homicidio de su padre, el rey, es decir Hamlet es espectador de una historia que es la suya propia y que a modo de oraculo le sugiere la venganza. 
Porque Cervantes y Shakespeare incluyeron ficciones dentro de sus ficciones que eran sombras de ellas mismas; Borges responde la pregunta con otra muy inquisitiva y dice "¿no sera que ellos (Cervantes y Shakespeare) tambien se sabian soñados?".

Esta extraña sensacion que experimentaron los dos gigantes de la literarura no es exclusiva de ellos, pues al parecer el talentoso director de cine David Lynch quiso reflejar esta inquietud latente en el collectivo humano; y vaya que lo hizo muy bien, pues asi nacio Mulholland Drive, una de las mejores peliculas del director candiense, estrenada en el año 2001 (con Naomi Watts y Laura Elena Harring), esta pelicula le valio a David Lynch el premio al mejor director en el festival de Cannes; premio muy merecido ya que el Film es superlativo, de desarrollo intrigante, construido a base de escenas confusas, aparentemente sin sentido y sin embargo de factura simple, como el de una teleserie. Esta inquetante narrativa invita al espectador a usar todo su potencial mental para armar este genial rompecabezas audiovisual, empero al verla magicamente nos damos cuenta que Mulholland Drive no solo es eso, sino tambien  es una historia de amor, de venganza, de erotismo y de terror, el mas puro terror, del tipo que se siente al descubrir nuestro subconciente tal como es. La pelicula es total, no solo por su exquisita narrativa, que sabran apreciar las mentes mas sagaces; o por sus apasionantes escenas, que conmueven igualmente a nuestros corazones y glandulas; sino mas bien por que al igual que en el Quijote o Hamlet, Mulholland Drive nos invita a despertar nuestras adormiladas conciencias y preguntarnos finalmente, al igual que lo hizo Borges, si acaso muy en el fondo de nuestro ser sabemos certeramente que somos soñados.   


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